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El rechazo

By 24 septiembre 2020No Comments

Nota del editor de Egoland: Hay artículos tan buenos que no pueden ser cortados, os dejo con uno de esos, si es muy largo, leedlo en dos tandas, pero no os perdáis ni una linea.

gestionar el rechazo

Resulta que hace poco, escuchaba la última entrevista de Egoh en la radio, y me inspiró… ¿eh? ¿No la habéis escuchado todavía? Bueno, por esta vez pasa… Click Aquí

El Rechazo.

Es una palabra un poco dura. Incluso el pensar en ella demasiado rato, nos hace temblar un poquito. ¿Quién no le tiene un poco de miedo? Rechazos para conseguir nuestro ansiado aprobado en el último examen, rechazos para llegar a ese puesto en la empresa… y por supuesto, rechazos de las chicas que nos gustan.

Dentro de estos últimos, hay un montón de posibilidades: Que si voy a hablarle y la tía pasa de mi… Que si me da el teléfono y al día siguiente no me lo quiere coger… Que si quedamos y ella me deja tirado en la cita… Que si me empieza a gustar de verdad y me da miedo a expresarlo por miedo al RECHAZO

El miedo al rechazo, visto desde una óptica psicológica, es un cúmulo de experiencias negativas que han condicionado negativamente nuestra forma de ver una realidad que, después de todo… ¿Y si no es tan mala como la pintamos?

Para mí, personalmente, cada rechazo en cada área de mi vida, ha sido un paso más hacia mis metas, un peldaño más en la escalera que nos lleva hacia lo que buscamos. Porque, amigos, no podemos controlar cómo se van a comportar las demás personas con nosotros, pero sí podemos controlar NUESTRA PROPIA CONDUCTA. Y eso incluye, cómo nos vamos a tomar nuestros rechazos.

Y con la experiencia, me he podido dar cuenta de que la mejor forma de hacerlo es riéndonos de nosotros mismos y de la situación, aparentemente negativa a la que se ha llegado. Pongamos que vamos subiendo a toda prisa una escalera y se nos escapa un pie y nos tambaleamos un instante… ¿Nos plantearíamos por ello bajar toda la escalera? ¿O, simplemente, parar un segundo, coger impulso y seguir subiendo? Pongamos que esperando al autobús hemos empezado a hablar con Macarena, que está leyendo un libro de Oscar Wilde, y como quiere ser tan inteligente como él, nos ha respondido algo un poco feo para nuestra autoestima.

Sin embargo, nosotros no hemos necesitado contarle a Macarena lo molones que somos, le hemos sonreído y le hemos dicho que su rollo de tipa dura cada vez nos gusta más. De este modo, ¿Qué puede pensar Macarena de nosotros?

“Jo—, le he dicho a este tío que ni me interesa conocerle, ni que me cuente su vida, pero sólo se ha reído y me ha hablado con una sonrisa,… ¿Será que he sido un poco maleducada con él? O ¿Será que es más molón de lo que yo creía?”

Por cierto, chicos y chicas, ¿Sabéis que a Michael Jordan no lo aceptaron en el equipo de baloncesto de su instituto? ¿Y si os digo que el atleta Carl Lewis vivió casi toda su infancia con muletas? La cuestión no es lo que nos pase o lo que nos hagan… La cuestión es, ¿Qué hacemos nosotros respecto a lo que nos ocurre?.   

                                                                                                                               SELU.

 

PD. De todo modos paso a que lo explique mejor Ana, como profesional de la psicología y como mujer que es, claro.

VISIÓN DE ANA sobre EL RECHAZO

gestionar el rechazo 2

 Como bien apunta Selu, el rechazo es el gran enemigo de las relaciones sociales, ya que ataca a la persona que lo padecen desde dos frentes distintos. Si analizamos detenidamente sus componentes descubriremos desde un mapa de causalidad de que el mecanismo básico del rechazo actúa de la siguiente manera:

Un sujeto experimenta un rechazo y tradicionalmente lo vive como una experiencia negativa que puede incluir sentimientos de vergüenza, inferioridad, estigmatización, frustración y en general, dolor.

Consecuentemente, por temor a la reexperimentación de este dolor se genera una emoción indeseable que puede llegar a invadirnos como un virus: miedo a ese rechazo.

 

Recordemos que la única funcionalidad del miedo es la de ser un factor que puede paralizar nuestra vida. Originariamente esta emoción tiene la función de avisarnos y protegernos del peligro. Pero ojo, también tiene un lado desadaptativo, que impide que nos desarrollemos y que tomemos decisiones que nos ayuden a crecer y seguir avanzando. Nos paraliza y bloquea la mente, y cada vez nos incapacita más, sin dejarnos disfrutar de la vida.

El peligro es que este miedo puede llegar a interiorizarse y arraigarse muy profundamente en la emotividad del sujeto, generalizándose y siendo muy difícil de eliminar posteriormente, contribuyendo a consolidar ciertas conductas de evitación de interacciones deseables, hasta llegar a provocar ideas irracionales acerca de las relaciones, o conductas desadaptadas de aislamiento social, ansiedad, inseguridad, baja autoestima, e incluso en casos muy extremos un complejo, trauma o fobia.

 

¿Qué quiere decir todo esto del rechazo?

 

Pues que si el sujeto de nuestro ejemplo no aprende a gestionar bien sus rechazos puede acabar metido en un circulo vicioso que le impida relacionarse de manera normal en un futuro, lo que evidentemente le producirá un grado de malestar o disconford de leve a grave o incapacitante. Este disconfort viene generado por el conflicto emocional de la disonancia cognitiva entre “lo que yo quiero hacer” (relacionarme normalmente) y “mi conducta real” (evitación por miedo). Es decir se genera una lucha interior en la que el que pierde siempre es la persona que sufre.

 

EJEMPLOS Y CONSEJOS

¿Cómo se rompe el círculo del rechazo?

Si volvemos al primer paso de nuestro mapa causal, entonces:

El sujeto experimenta rechazo (proceso totalmente natural a lo largo de la vida) y en lugar de vivenciarlo como una experiencia negativa lo reformula mediante positivismo.

Ejemplo:

– Nuestro sujeto acaba de ser despedido, lo cual interpreta como un fracaso que le produce frustración, decepción, miedo y termina sumido en una profunda depresión.

– Este mismo sujeto, interpreta ese mismo despido como una oportunidad de hacer cosas nuevas. Con la indemnización del despido monta su propia empresa y gracias a su gran actitud y tesón es feliz trabajando para él mismo y consigue la autorealización personal y una gran satisfacción.

Aplicado a la seducción, si en una relación o interacción nos sentimos rechazados, en lugar de frustrarnos, aferrarnos y recrearnos en el dolor (actitud poco o nada práctica y desde luego nada molona, seductora o atractiva, altamente cortarollo y bastante antierótica), debemos focalizar nuestras energías hacia nuevas interacciones o relaciones susceptibles de ser exitosas y que nos aporten experiencias positivas para nuestro desarrollo y crecimiento personal.

 

Es decir, si te rechazan no te ofusques, ni te sientas inferior. Es normal, no podemos gustar a tod@s, pero hay muchos peces en el mar, así que a otra cosa mariposa, céntrate en nuevas ilusiones, proyectos, metas, objetivos, relaciones… serás más feliz, molarás más, seducirás más, y en consecuencia te rechazaran menos.

Cinco Consejos para gestionar el rechazo

 

1. Normalizar el rechazo. Todos hemos de pasar por él, solo hay que estar preparado. Dependerá de las herramientas con las que contemos y cómo estén desarrolladas el poder superarlo con más o menos éxito. Lo importante es quitarle importancia y sobre todo, y como apuntaba Selu NO SER REACTIVO. En esto él es un gran maestro y si el aprendió y entrenó esta capacidad hasta alcanzar el Nirvana. ¡¡Tú también puedes!! (tienes que poner de tu parte, aprender a reírte de todo y seguir estas pautas, claro).

2. Conocer tus propias capacidades y confiar en que ellas te llevarán al éxito a pesar de los tropiezos. Esto se logra con conocimiento acerca de ti mismo (introspección y análisis) y teniendo claro que a superar el fracaso se aprende fracasando y aumentando la capacidad de tu poder interior de adaptación al cambio (resilencia) y tu tolerancia a la frustración. Darnos cuenta de qué emociones predominan en nosotros y qué pensamientos retroalimentan a dichas emociones nos puede hacer tomar conciencia del papel activo que tenemos en nuestra felicidad, y de cómo podemos elegir pensar de un determinado modo, para sentir y actuar en consecuencia.

3. Es muy importante no ser muy exigente contigo mismo. Está demostrado que la autoexigencia está relacionada de manera directamente proporcional con el miedo al fracaso, así que don´t worry, be happy ¡relájate y disfruta!

4. Relativizar: A veces vivenciamos como rechazo cosas que realmente no lo son.

5. Actitud positiva: ¿Has fracasado? ¡¡Enhorabuena!! Sonríe. Esta experiencia sin duda te va a fortalecer y te hará crecer como persona.Tendrás algo para contar, aprender y recordar y sin duda una oportunidad para el cambio, que siempre viene bien para romper la aburrida rutina. 

 

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Ejemplo de cómo gestionar el rechazo:

Pido el teléfono a una chica. Me lo da, pero al llamarla no contesta. Inmediatamente pienso que esta chica pasa de mi, no le gusto porque soy “lo peor” y lo vivencio como el rechazo, cuando realmente, y teniendo en cuenta que a veces las personas tienen una vida que no implica estar pegado a un teléfono, caben infinitas posibilidades de que la chica esté ocupada, arrestada, o en el gimnasio, hayas apuntado mal el número, se esté haciendo la interesante, o la permanente, le hayan robado el móvil, practique la pesca submarina, se haya mudado a Moldavia, esté trabajando en un bunker, o tiene las manos ocupadas dando la vuelta a tortillón de papas, a lo mejor está en el “no más vello” con esos láseres horribles que te ponen y tenga quemaduras de tercer grado, probablemente esté estudiando, o incluso exponiendo una tesis doctoral, en coma, o de resaca, haciendo puenting, en un avión sobre el triángulo de las bermudas, en la ducha, en rayos uva, en el cine, tendiendo la ropa o le estén haciendo un TAC, tiene la fiebre porcina, se la comieron las pirañas, fue a pasear al perro, la hayan abducido unos paramezios mutantes o se le murió el periquito y no le apetece hablar ahora, con lo que tú tranqui, NO PASA NADA, probablemente te llamará luego.

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Por eso es muy importante evitar la ansiedad anticipatoria de sucesos que aún no han ocurrido. Cree solamente en lo que veas oigas o experimentes. Si tienes dudas, inseguridades o miedos no pasa nada ¡¡PREGUNTA, investiga, experimenta!! No desconfíes y NO INVENTES, cosas que no se pueden demostrar porque solo están un tu cabeza. Aprende a gestionar el rechazo.

Me refiero a ideas irracionales como “no le gusto”, “le molesto”, “está enfadada” o “tiene novio”. ¡INSISTE! Si no te devuelve la llamada igual pensaba hacerlo pero lo olvidó. NO PRESUPONGAS nada a la ligera, la vida es imprevisible, además de sorprendente y maravillosa, a no ser que no hagas nada así que, como yo siempre digo. Don´t Rallating Explorating!!

¡Con una actitud positiva y molona verás que este cambio será a mejor y atraerás hacia ti cosas buenas! Y recuerda que el poder de cambiar tu conducta y obtener todo lo que te propongas está en ti. ¡¡Explótalo!!

 

Habilidades interpersonales para evitar el rechazo

En partes anteriores y talleres online, os hemos dado algunas claves útiles para una correcta gestión del rechazo. Sin embargo varios de vosotros nos habéis transmitido una inquietud muy diferente: ¿cómo evitarlo?

Es evidente que si no se llega a producir el rechazo no tendré que enfrentarme a él. En el siguiente artículo encontrarás algunas pautas para triunfar en las relaciones interpersonales disminuyendo así la frecuencia de rechazos. No obstante es importante tener en cuenta que no existen leyes infalibles, por lo que siempre hay que estar preparados para una negativa (busca artículos en esta web sobre el rechazo).

EVITANDO EL RECHAZO

En primer lugar, para que no se produzca el rechazo, debemos causar una buena impresión a nuestro interlocutor y despertar un cierto interés. Es decir “hacer las cosas bien”.

Muchas veces hablamos por hablar de cualquier cosa y eso se nota.

Es divertido relacionarse, pero a nadie le gusta perder el tiempo, por lo que es importante tener un motivo y un objetivo a la hora de iniciar una comunicación y sobre todo que el contenido de la misma sea mínimamente interesante.

Debemos tener en cuenta que toda relación interpersonal, aunque sea un primer contacto y dure poco, es como una obra de teatro que debe tener un inicio, un argumento y un final para que sea consistente.

Si nuestro interlocutor no percibe un mínimo sentido e interés en lo que oye, se aburrirá y nos rechazará, por lo que es importante crear una representación que todos quieran ver. Como directores de la obra, tenemos la obligación de que el guión sea original y adaptado a la otra persona para que pueda identificarse.

Es decir, hay que huir de guiones mecanizados, refritos y frases hechas que dan sensación de artificialidad. Teniendo en cuenta esta máxima, he aquí una guía de pautas generales de las que puedes partir para ayudarte a alcanzar el éxito en las relaciones. Recuerda que debes personalizarlas y hacerlas tuyas.

¿Qué es para ti el éxito en una relación?

¿Qué buscas, ¿qué pretendes?, ¿con qué te conformarías? No puedes tener éxito sin saber cuál es tu noción de éxito.

Muchas personas tienen nociones de éxito equivocadas e ideas erróneas al respecto como por ejemplo que el triunfo está relacionado con el dinero, el triunfo laboral, la apariencia o el sexo.

Nada más lejos de la realidad. Una persona es triunfadora en su vida cuando se siente feliz y satisfecha consigo misma. De hecho existen muchas personas humildes que tienen una clara conciencia de bienestar, felicidad y calidad de vida.

En general, alguien alcanza el éxito cuando cumple con una misión u objetivo vital trasciende al propio destino, es la huella que cada uno vamos dejando a nuestro alrededor a través de nuestra molancia vital, por lo que es fundamental:

1. Saber cuál es tu misión de seducción

2. Potenciando tu nivel de molancia.

 

3 claves para evitar el rechazo siendo directo y natural

¿Es bueno empezar a hablar con un/a desconocido/a de forma directa? ¿Vale la pena empezar exponiendo abiertamente nuestro interés?
Mi respuesta, sin lugar a dudas y por muchos motivos, es.

Sin embargo, el verdadero reto de la seducción empieza una vez hemos iniciado una conversación con la persona que nos atrae. Ahí es cuando empezaremos a conocernos y, quizás, a seducirnos. Por ello, cualquier forma que nos ayude a minimizar el rechazo inicial para que podamos empezar a mostrarnos y a pedir que esa persona se muestre, resultará muy útil.

¿Pero existe alguna manera de ser directos y naturales que incremente nuestras posibilidades de empezar conversaciones?

La respuesta también es sí. Tan sólo hay que entender como funciona nuestra mente y las expectativas que nos conformamos (¡como si fuera poco!) para descubrir 3 puntos clave. Aquí los tienes:

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1.  Rellena los huecos de información

Todo el mundo se imagina historias, y lo hacemos a una velocidad pasmosa. En centésimas de segundo. Pero por nuestra naturaleza creativa, tendemos a hacerlo con la información que tenemos disponible en ese momento. Y si no hay información suficiente entonces recurrimos a nuestras experiencias y conocimientos previos. Por lo tanto es clave que proporciones un qué, un porqué y un para qué en tu comunicación ya que si no lo haces, la persona con la que vayas a hablar se los inventará por ti. Y puede ser que la historia que se imagine no sea de tu agrado.

Por ese motivo, para no dar rienda suelta a su fantasía y dirigir de inicio sus pensamientos hacia tus intereses, es crucial que rellenes los huecos de información.

Pondré un ejemplo sencillo. Supón que una noche de copas te acercas a tu amigo o amiga y le dices lo siguiente:

 “Oye, ¿me dejas 20 euros?”

Como sólo le estás dando el qué (quiero dinero), él (o ella) se imaginará el por qué y el para qué de inmediato. Puede pensar que tienes serias dificultades económicas y que tu cuenta está a cero, o que eres un vago porque que en el fondo no te apetece ir al cajero, o que quieres invitar a la persona que acabas de conocer y te falta dinero para su copa. Hay miles de posibilidades que dejas fuera de tu control. Para controlarlas, rellena la información que falta.

“Oye, ¿me dejas 20 euros porque me he quedado sin dinero para una última copa y salir a estas horas al cajero me parece algo peligroso? Te los devolveré la semana que viene.”

Estás dando motivos y razones y eso es enormemente persuasivo. Muy de sentido común, pero ya conoces el refrán.

Decenas de veces he visto alumnos de nuestros talleres conseguir sentarse con grupos de chicas que estaban tomando algo simplemente rellenando los huecos de información. Fíjate en la diferencia:

Lo que hacían inicialmente (sin completar la información): “Hola, ¿podemos sentarnos con vosotras?”

Rellenando los huecos de información: “Hola, estamos esperando nuestros amigos pero os hemos visto tan sonrientes que nos ha parecido una buena idea venir a hablar con vosotras, a ver si juntos nos reímos más que por separado”

Difícilmente rechazable, ¿no crees?

Aquí te dejo el video en el que hablo de esto.

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2.  Cualifica de forma específica

El segundo elemento muchas veces viene en forma de por qué, aunque si no es así tendrás que incluirlo. Se basa en el hecho que a todos nos gusta gustar, y nos gustan más las personas que nos hacen cumplidos genuinos y sinceros. Por ello, es muy importante que incluyas una cualificación específica, real y creíble. De esta forma también te estarás desmarcando del 99% de la gente que tan sólo cualifica de forma general con cosas como “eres muy guapa” o “eres muy simpático”.

evitar-rechazoSi lo haces así, conseguirás que esa persona se sienta, de forma casi inconsciente, en deuda contigo. Porque tú le acabas de dar algo genuino y real sin pedir nada a cambio. Por ello lo más habitual será que intente saltar esa deuda o bien dándote las gracias o devolviéndote el cumplido. En cualquier caso, seguramente le caerás mejor y reducirás el riesgo de rechazo inicial.

Como suele ser habitual con todas estas herramientas, la clave está en la mesura. Si tu cumplido no suena sincero puede ocasionar precisamente el efecto contrario, por lo que ante la duda, es mejor no decir nada o decir algo muy evidente antes que inventártelo.

3.  Da una salida

La tercera clave, y no menos importante, es que debes dar una salida. Dar una salida quiere decir que debes tomar la responsabilidad de hacerle entender a la otra persona (o personas) que si las cosas salen mal y resulta que no os caéis bien o que no os entendéis, no va a tener que aguantarte hasta las 3 de la madrugada.

De esta forma le estarás quitando muchísima presión y eso es muy positivo. Cuanto menos presionada y más libre se siente la gente, más agradable, persuadible y abierta se vuelve.

Además tú mismo estarás proporcionando a la interacción una salida que se puede utilizar como recurso de emergencia si es necesario. Si al cabo de 5 minutos (o lo que sea) resulta que las cosas no van según lo esperado, tanto tú como la persona que acabas de conocer podéis utilizar esa baza para terminar la conversación, ya que era lo pactado inicialmente. Si las cosas van bien, que no te quepa duda que nadie se acordará de los 5 minutos a los que te habías referido al inicio.

En este vídeo encontrarás las claves que explico además de un ejemplo práctico al final.

 Existen otras herramientas para reducir todavía más las posibilidades de rechazo inicial. Si se te ocurre alguna, no dudes en compartirla aquí con todos nosotros, será un placer poder comentarla.

Enjoy

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