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Acercarme a alguien que me gusta: como superar los miedos y empezar una conversación

By 25 septiembre 2020No Comments

Cómo superar la ansiedad social al acercarte a alguien que te gusta

¡Bienvenidos mandangueros y mandangueras a un nuevo artículo! Seguimos con contenidos interesantes, hoy veremos un tema que puede parecer bastante peliagudo: cómo controlar la ansiedad social a la hora de acercarnos a personas que nos resultan atractivas.

Muchos de nuestros alumnos y alumnas experimentan un miedo inconmensurable al intentar acercarse por primera vez a conocer a alguien. De repente, la ansiedad invade a la persona y ésta comienza a predecir múltiples desenlaces, a cada cual más catastrófico que el anterior.

Al final terminan optando por no hacer nada, por no acercarse y por seguir con sus vidas, sin darse la oportunidad de saber lo que habría pasado realmente.

En este artículo recopilamos algunos temas tratados anteriormente

1 | ¿Qué es y cómo funciona la ansiedad?

2 | ¿Por qué algunas personas tienen más dificultades para vencer la ansiedad?

3 | Herramientas para aprender cómo controlar la ansiedad

En este artículo vas a aprender algunas nociones básicas sobre qué es la ansiedad social, qué ocurre y qué genera en nuestro organismo y cuál es la forma de desarrollarse que tiene. Veremos también cómo controlar la ansiedad, y cómo algunas personas pueden auto-bloquearse y otras generan recursos para afrontarla.

Después de aprender cuál es el funcionamiento y el origen de la ansiedad social, os regalaremos siete herramientas útiles para no solo experimentar menos niveles de ansiedad al acercarnos a conocer alguien, sino aprender cómo superar esa ansiedad social de una manera más adaptativa, cómoda e incluso divertida.

1 | ¿Qué es y cómo funciona la ansiedad?

Para empezar, vamos a matizar una de las diferencias entre las personas tímidas, las que padecen fobia social, o las que sienten ansiedad en un momento puntual (que somos todos como veremos más adelante).

A menudo, podemos encontrarnos con artículos donde se habla de estos tres conceptos como si fuesen lo mismo, y esto puede provocar que una persona se etiquete de determinada manera, por experimentar ciertas dosis de ansiedad social en situaciones puntuales, que son normales e incluso adaptativas.

Para entendernos, vamos a diferenciar estos tres conceptos por su nivel de intensidad. Yendo de mayor a menor encontramos:

  1. Fobia social: Cuando la ansiedad social es exagerada, hasta el punto de no poder llevar una vida normal, e impedir que nos relacionemos en numerosas situaciones.
  2. Timidez: Cuando la ansiedad es más tenue, no nos incapacita, pero nos afecta en algunas situaciones, y provoca que nos cueste adaptarnos o prefiramos situaciones más  “discretas”.
  3. Ansiedad puntual: Cuando sentimos cierto grado de ansiedad, en situaciones novedosas a las que nos exponemos, y que la gran mayoría de nosotros experimenta, sin que eso signifique que no podamos llevar a cabo nuestra conducta.

Pero ¿qué es la ansiedad? Podríamos comenzar diciendo que es un estado de activación de nuestro organismo, que cumple una función adaptativa. La ansiedad nace de una percepción de descompensación entre las demandas ambientales (retos o amenazas que nos toca enfrentar) y los recursos de afrontamiento (herramientas que tengo para resolver dichos retos o amenazas) que creo poseer.

De este modo, nuestro cuerpo valora que nuestros recursos no son suficientes para hacer frente al reto que se avecina y declara el estado de emergencia.

¡PELIGRO!

Es aquí cuando se desata la ansiedad, haciendo nuestro cuerpo eche leña al fuego para potenciar nuestras capacidades: más riego sanguíneo, aumento del tono muscular, liberación de adrenalina… con el fin de enfrentar o huir de un peligro o situación que consideramos amenazante.

Este dato es importante tenerlo en cuenta, porque frecuentemente olvidamos una parte importante de la ansiedad: su utilidad.

La ansiedad es útil, en determinados momentos, grados y circunstancias.

Imaginemos ahora que estamos, solos en casa, en nuestra habitación escuchando ese disco de Jimi Hendrix que tanto nos gusta y, de repente, creemos ver una sombra pasar por la puerta, aunque no tenemos ni idea de si era una sombra de verdad, o si era otra cosa.

Sin embargo, a partir de aquí, anticipamos posibles peligros, causas, razones etc. Podría ser un ladrón, aquel camarero al que no pagamos el otro día, un terrorista o un hámster mutante. Podríamos estar en peligro de muerte, o podrían querer robarnos, o atacarnos.

Ante estas suposiciones, que anticipamos y que ni siquiera sabemos si son reales o no, todo nuestro cuerpo se activa, es decir, experimentamos estrés; que es un proceso que se pone en marcha cuando una persona percibe una situación o acontecimiento como amenazante.

Resumiendo, nuestra mente genera una experiencia subjetiva de peligro, y por eso nos activamos; anticipamos esa alternativa tan temida, y nuestro cuerpo se prepara para hacerle frente.

Al final, esto nos puede llevar a ser aventureros, raqueta de tenis en mano, u optar por meternos debajo de la cama y apagar la luz.

A toda esta anticipación de acontecimientos, y su consecuente activación del organismo, es a lo que denominamos ansiedad.

Sin embargo, a pesar de ser útil en ciertas situaciones, puede ser perjudicial en otros casos, como cuando sentimos ansiedad social al acercarnos a esa persona que nos gusta.

¿Pero cómo funciona? ¿Qué pasa con esa ansiedad social? ¿Es ilimitada? ¿Vamos a petar como una palomita en el microondas si hablamos demasiado tiempo con esa persona? Afortunadamente no.

De hecho, los estudios han demostrado que la curva de la ansiedad (y por lo tanto la de la ansiedad social) se ajusta a una curva normal como esta:

Una curva normal, no es más que aquella que sigue una forma de campana. Empieza en un nivel inicial, aumenta hasta un nivel máximo, y después disminuye de nuevo. Esta gráfica representa el hecho de que la ansiedad, es un proceso que a lo largo de un periodo de tiempo más o menos corto, aumenta hasta un punto máximo, y luego disminuye necesariamente, (porque de otro modo sería nocivo para el organismo).

¿Qué ocurre habitualmente cuando sentimos ansiedad social? Que decidimos huir de la situación y, de este modo, interrumpimos la curva antes de que empiece a descender, evitando esta situación incómoda. La huida evita que aprendamos a controlar la ansiedad.

Es decir, en nuestra experiencia esa curva solo es una curva que crece, y nunca disminuye, porque no permitimos conocer la segunda parte del proceso.

Bajo esta interpretación, crecería hasta el infinito, hasta el descontrol, y experimentarla sería un problema porque no habría posibilidad de deshacerse de esa ansiedad. Por lo tanto parece lógico frenar nuestros avances evitando la situación.

Seguro que si me acerco me pondré nervioso, lo notará y haré el ridículo” o “Ya me estoy poniendo nerviosa, seguro que cuando me acerque irá a peor y fracasaré”

Sin embargo, este tipo de pensamientos provienen de una falta de conocimiento del proceso completo del ciclo de ansiedad, ya que no hemos experimentado la segunda parte de la curva: el descenso de la ansiedad.

Es decir, que todas esas veces que hemos evitado ir a hablar con esa persona, o que hemos interactuado con alguien durante un periodo de tiempo demasiado breve y después hemos huido, hemos aprendido, que la ansiedad social siempre va a estar ahí, intensa y permanente cuando nos acercamos a conocer a alguien.

Hemos aprendido que va a crecer inevitablemente, sin que podamos hacer nada y, por lo tanto, ¿para qué vamos a acercarnos a hablar con nadie? ¿Para vivir un pequeño infierno voluntariamente?

Afortunadamente, la ciencia ha demostrado que la ansiedad sigue ese proceso de forma natural, así que quizás nuestra mejor opción sea reaprender cómo funciona e interiorizarlo.

2 | ¿Por qué algunas personas tienen más dificultades para vencer la ansiedad social?

Vamos a distinguir tres posibilidades que podrían darse en la vida de cualquiera de nosotros:

Rasgos de personalidad:

La psicología utiliza el concepto de rasgo personalidad para hablar de la tendencia a comportarse de determinada manera. Partimos de la Teoría de los 5 grandes, que agrupa los rasgos principales de la personalidad del ser humano. Estos rasgos son:

  1. Extraversión
  2. Apertura a la experiencia
  3. Responsabilidad
  4. Amabilidad
  5. Inestabilidad emocional (o neuroticismo)

Hemos de entenderlos de manera dicotómica, es decir, que cada rasgo tiene dos extremos opuestos que lo definen.

Vamos a centrarnos en los dos primeros, porque adquieren más importancia en el contexto de la seducción: la extraversión y la apertura a la experiencia.

ansiedad socialLa extraversión se divide en:

+ Extraversión es la tendencia a centrarse en lo social, en lo externo.

+ Introversión quiere decir estar orientado hacia lo interno, hacia su mundo interior.

Y por otro lado el rasgo de apertura a la experiencia se divide en:

+ Personas más abiertas: más creativas, abiertas a nuevas ideas, que disfrutan probando cosas nuevas.

+ Personas más cerradas: disfrutan con las rutinas, con lo literal, lo que no cambia.

Por decirlo de algún modo, a medida que estos rasgos aparecen en nuestra personalidad, varía la tendencia a vivir estas situaciones de una forma u otra.

Por ejemplo; en una fiesta, Carlos que es más extrovertido, tenderá a presentarse a la gente que conoce y que no conoce. Sin embargo, María que es más introvertida, preferirá saludar solo a aquellos con los que tiene más confianza.

Las investigaciones, Bermudez (2000) entre otras, plasman una correlación positiva entre las personas que son extravertidas y están abiertas al cambio, y bajos niveles de ansiedad social.

En conclusión, hay personalidades que tienen más tendencia a experimentar la ansiedad social y otras menos. De cualquier forma, estos rasgos son tendencias, que no determinan de forma inamovible la experiencia, otros factores, y nuestra propia interacción con el medio, pueden modificar estas condiciones

O, dicho de otro modo, puedes haber sido una persona con cierta tendencia a sentir esta ansiedad durante mucho tiempo, pero si te dedicas a ir te viaje a menudo y buscar conversaciones por las plazas de Praga, tu ansiedad va a disminuir considerablemente.

Ambiente familiar:

La familia y los progenitores son referentes de educación en todas las áreas de nuestra forma de ser. Y esta área es una más. De forma que la manera en que ha sido nuestra relación con ellos, o la gestión de situaciones sociales, influyen directamente en cómo las experimentamos y afrontamos en otras etapas de nuestra vida.

Si la relación con nuestros padres, tendía a coartar nuestra socialización, evitar hablar sobre emociones, e incluso sobreprotegernos, es más probable que ahora tengamos más dificultad para comunicarnos, o para gestionar esa ansiedad.

Si por el contrario, fomentaba el ingenio, la comunicación, o las conversaciones sobre como uno se sentía en determinado momento, es más probable que el desenlace fuese una forma de vivir más productiva y adaptativa en estas situaciones. “¿Qué te ha pasado con tu amiga Marta? Cuéntame.”

La presencia o no de este aprendizaje y de estos recursos, influirán en cómo experimentar, cómo afrontar y finalmente cómo controlar la ansiedad.

Experiencias significativas:

Tanto si hemos tenido éxito como si no, las experiencias que han sido importantes en nuestra historia de vida, influyen intensamente en el modo en el que predecimos que se desarrollaran las experiencias futuras.

Por ejemplo, si con quince años nos acercamos a esa chica o a ese chico que tanto nos gustaba, y le dijimos “me gustas”, pero todo desemboco en un rechazo y en un montón de compañeros de clase riéndose de nosotros, es posible que en el futuro, hayamos desarrollado lo que se conoce como indefensión aprendida a este tipo de situaciones.

En un lenguaje más coloquial:” No me voy a acercar a nadie más, voy a quedarme aquí quieto, sin moverme, no quiero volver a fracasar”.

Pero, por otro lado, puede que pese a ese “fracaso” hayamos puesto en marcha nuestros recursos y hayamos enfrentado este tipo de situaciones cuando han vuelto a presentarse, desarrollando nuestra resiliencia, nuestra capacidad de superación, algo que favorecería que redefine nuestra experiencia.

Si en el caso anterior, pese a haber recibido ese rechazo, no nos hubiéramos hundido y, meses después, hubiéramos repetido ese comportamiento con otra persona, aumentaríamos la probabilidad de obtener una respuesta favorable y empezaríamos a vencer la ansiedad social.

Las experiencias positivas determinan un aprendizaje adaptativo, que en el futuro nos capacita más para acercarnos a conocer a alguien en un momento dado.

En conclusión el desarrollo y el resultado de las situaciones que tienen importancia para nosotros, influyen en el aprendizaje que realizamos en torno a la ansiedad.

3 | Herramientas para aprender cómo controlar la ansiedad social

Así que, chicos y chicas, vamos a plantearos algunas ideas para controlar la ansiedad social, y sentirnos mejor al acercarnos a conocer a esa persona que tanto nos gusta; teniendo en cuenta que tanto la destreza, como los resultados que obtengáis se incrementaran de forma progresiva con la experiencia. Estamos hablando de un aprendizaje que lleva su tiempo y por lo tanto esto no es un botón de ON/OFF que podemos cambiar instantáneamente.

  • No te enfrentes a la ansiedad social

Hemos hablado de la función adaptativa de la ansiedad, así que vamos a darle una utilidad. Recordemos que la activación proveniente de la ansiedad nos permite estar más atentos, ser más ingeniosos y reaccionar más rápido al entorno. Los niveles adecuados de ansiedad pueden tener el mismo efecto que tendría tomarse un café, nos ayuda a espabilar y tener más claridad.

Sin embargo, muchas veces nos enfrentamos a esta ansiedad, tratamos de anularla y, lo que es peor, solo nos acercamos a la otra persona si hemos conseguido vencerla completamente (es decir, no nos acercamos nunca). La ansiedad es normal. No es un problema, ni nada de lo que avergonzarse.

Solo se puede ser valiente cuando se tiene miedo, con lo que no deberías sentirte menos válido/a por experimentarlo. Lo verdaderamente importante es cómo afrontamos ese miedo. ¿Te paralizas o actúas?

Hazlo. Y si tienes miedo, hazlo con miedo.  

  • No ocultes tu ansiedad social

Si bien es cierto que la seguridad y la confianza son características que potencian el atractivo de una persona, la ansiedad no se elimina a base de esconderla. De hecho, tratar de camuflar nuestra ansiedad provoca el efecto contrario, incrementando drásticamente los niveles de la misma.

El temor a que nos perciban nerviosos provoca que nos centremos más en nuestros niveles de ansiedad y, al ser más conscientes de los mismos, provocamos que se incrementen.   

Si tenemos ese miedo a ser descubiertos, el único modo de acabar con él es empezar a aceptarlo, mostrando lo que somos, con lo cual pasa a ser un recurso más de nuestra comunicación y bienestar personal. De esa manera, el control de “ser descubiertos” no es de la otra persona, sino nuestro, porque lo hacemos voluntariamente y con sentido del humor.

“Disculpa, te he visto desde ahí atrás y, aunque estoy más nervioso/a que Frodo en una joyería, quería conocerte. Soy X, ¿Cómo te llamas?

Las dos herramientas siguientes, pretenden daros dos recursos diferentes para decidiros a tomar acción a pesar de la ansiedad:

¿Qué es lo peor que puede pasar?

¿Por qué somos tan kamikazes en Egoland? ¿Por qué ponernos en esta tesitura de imaginarnos el peor escenario? Porque cuando lo hacemos, cuando creamos ese escenario tan terrible, es la única circunstancia en la que podemos analizar el contexto y preguntarnos: ¿Es tan terrible? ¿Es el fin del mundo? ¿Podría continuar con mi vida si ocurriese esto? ¿Elimina las posibilidades de relacionarme con una persona de aquí en adelante?

De esta forma, es probable que nos demos cuenta, de que esa preocupación tan grande, se ha estado fundamentando en una interpretación nuestra de algo, que como tal, es errónea.

Estamos en la cafetería de la universidad, y tres mesas más allá está esa chica o ese chico de nuestra clase que nos llama la atención desde hace tiempo. Empiezan a invadirnos todas esas dudas, que a veces son un poco caóticas y ni siquiera podemos ponerlas en orden. Así que nos preguntamos. ¿Qué es lo peor que podría pasar?

Podría ser, levantarnos, tropezar con la silla justo antes de llegar allí, tirarle el vaso de café encima, y mientras se aparta con rapidez y con mala cara, decirle “¡Que aproveche!”, a la vez que salimos corriendo de ahí, avergonzados.

Y a partir de aquí esto puede servirnos para ser objetivos y preguntarnos: ¿Qué probabilidades hay de que se encadenen todos estos actos desafortunados? ¿Impediría aun así que mantengamos una conversación? ¿Lo recordaríamos dentro de 10 años como algo malo? ¿Lo recordaría la otra persona? E incluso ¿No podríamos usar esta situación aplicándole sentido del humor y disculpándonos para conocerle?

Jugar las debilidades: El sentido del humor

Esto es una de las aportaciones más relevantes de nuestro director, Luis Tejedor, al campo de la seducción, que está explicada, más detalladamente en el libro Seductor, en las páginas 87-89, que puede ayudarnos a darle cierto humor y colorido al tema de la ansiedad social.

Imaginemos que tenemos muy mal pulso, que nuestras manos tiemblan habitualmente y que cuando nos enfrentamos a esta situación, empeora y se hace evidente para todo el mundo. “Como se dé cuenta de mi pulso, seguro que se ríe de mí y me dice que me largue…”

¿Qué podemos hacer? Evidentemente, ocultarlo  o justificarlo. Pero ¿hay quizás un camino más? ¿Uno en el cual en vez de estar frente a la otra persona metafóricamente, nos pongamos al lado del otro y riamos juntos? ¿Uno en el que conectemos al fin y al cabo?

Cómo siempre apuntamos en Egoland, usar el sentido del humor con aquellas cosas que nos cuesta presentar al mundo, nos llevará a un estado de comodidad mayor. Revelar nuestras cartas de antemano para evitar la ansiedad de que las acaben descubriendo. Por ejemplo:

“Hola, antes de que me lo preguntes, no me dedico a la coctelería (mientras le mostramos nuestras manos, mirándolas con curiosidad, sin ocultar el temblor y sonreímos si queremos), es solo parte del terremoto que se ha encendido dentro de mí al plantearme venir a conocerte. Soy Jeremías, ¿cómo te llamas?”.

A través del sentido del humor, encontramos una utilidad a aquello que considerábamos inútil de nosotros, siendo extravagantes (porque estamos haciendo algo que no todo el mundo se atreve a hacer) y teniendo una actitud honesta de una forma cómoda y beneficiosa para ambos.

  • Generosidad

Un estudio reciente en la revista Motivation and Emotion, llevado a cabo por Trew y Alden, ha evidenciado que los actos de bondad, desde un mensaje verbal a una acción concreta, reducen los niveles de ansiedad. ¡Qué gran noticia para los que pretendemos ser más honestos y expresar nuestras percepciones sobre los demás!

Es decir, que la acción de ayuda (relajación) y la de ansiedad (tensión) son respuestas incompatibles, que no pueden darse a la vez en nuestro organismo, según ha demostrado la psicología.

Por lo tanto otra herramienta para controlar la ansiedad, es tener comportamientos generosos y bondadosos con los demás. Acercarnos con el propósito de ofrecer algo; hacer sonreír como fin en sí mismo de nuestro querido Javi, diciendo algo como “hoy estás muy elegante” o “esos pantalones te quedan de lujo”, “siempre me parto el culo contigo”.

O de actuar,  invitando a una caña a un amigo, o acompañándole a comprarse un dron nuevo, no solo seremos más honestos y reforzaremos su autoconcepto (¡a todos nos gusta gustarnos!);  sino que además reduciremos los niveles de esa ansiedad social cuando nos plateemos acercarnos a conocer a alguien que nos gusta, entre otras situaciones.

  • Proceso

Pero no nos volvamos locos, no vamos a sentirnos cómodos ridiculizándonos, o a aceptar el peor escenario posible, o a ser completamente honestos con un desconocido de la noche a la mañana.

Es hora de ver la ansiedad social y las propias interacciones, como un proceso de aprendizaje y no como un resultado.

Veamos un ejemplo:

¿Qué ocurre si me acerco a esa persona, le suelto esa broma sobre mi mal pulso y me rechaza? Si lo vemos como un resultado, probablemente me venga abajo, me culpe, me dé vergüenza y me vaya.

Pero ¿y si lo vemos como un proceso donde este fracaso puntual me podría permitir aprender y mejorar para una próxima vez? Mucho más desahogado y cómodo, ¿no creéis?

De esta forma ganamos siempre, y nunca perdemos. Porque nuestro éxito ya no está en el resultado concreto de la interacción, sino en el mero hecho de aprender sobre cada interacción social. De hecho, iniciar la interacción y que esta se desarrolle sea como sea, para bien o para mal, ya es un éxito.

Además, nuestros fracasos, que es evidente que los habrá, ya no son algo negativo e inservible, sino una forma de mejorar y optimizar nuestros recursos. De hecho, a veces olvidamos que la escalera hacia el éxito se construye con fracasos. Que lo único que diferencia a Luis Tejedor de alguien que se adentra en este mundo por primera vez, es que Luis ha fallado y ha persistido muchas más veces.

Y es que, la única manera de perderle el miedo al rechazo, es experimentándolo suficientes veces. Tantas veces como para saber que no es algo doloroso, tantas veces como para saber que los pilares de tu vida permanecen intactos tras cada envestida, tantas veces como para desvincularlo del ego y saber que no se dirige hacia ti, sino hacia tu propuesta.

La interacción e incluso la persona que tenemos delante siempre tienen algo útil, nosotros, y está más justificado animarnos a aportarle algo bueno por nuestra parte, algo que a la larga nos beneficia.

  • Exponerse genera aprendizaje

Todo lo anterior caerá en saco roto si no lo practicamos, por supuesto. No se puede aprender a andar en bici a través de manuales y no se puede perder el miedo al abordaje sin enfrentarlo.

Sin embargo, hay maneras y maneras de hacerlo. Nosotros sabemos que la gente que nos sigue quiere aprender a seducir. Pero también sabemos que no quieren sufrir en el proceso.

Es por ello que nosotros proponemos hacer una exposición progresiva, esto es, ir asumiendo retos paulatinamente más difíciles. De este modo, iremos subiendo los escalones uno a uno, de manera que podamos disfrutar del camino en lugar de pasarlo mal.

Para ello, os proponemos la siguiente escala de pasos, para que vayáis perdiéndole el miedo progresivamente:

  • Paso 0: preguntar por una calle a peatones aleatorios
  • Paso 1: preguntar por una calle a personas que me resultan atractivas
  • Paso 2: preguntar por una calle a personas que me resultan atractivas y hacer un cumplido antes de irnos
  • Paso 3: parar a personas que me resultan atractivas haciéndoles un cumplido
  • Paso 4: parar a personas que me resultan atractivas haciéndoles un cumplido, presentarme e iniciar una conversación

Siguiendo estos pasos, evitaremos tener que asumir retos demasiado exigentes en un primer momento y podremos encontrar el reto óptimo en función de nuestro nivel de ansiedad. Es interesante recordar, que los niveles de ansiedad son dinámicos, y varían enormemente de un día para otro.

De este modo, ayer pude llegar al paso 4 pero hoy no me atrevo a hacer el paso 3. Es importante normalizar estas variaciones y emplear esta escala como método de calentamiento para aquellos días en los que me siento menos sociable.

Dicho lo cual… ¡Manos a la obra chicos y chicas! Es hora de ser valientes y salir al ruedo.

Hemos explicado cómo funciona la ansiedad. Somos conscientes de que al principio, durante los primeros intentos la experimentaremos, pero sabemos que enfrentarnos a ella es la única manera de hacer que disminuya.

Recordemos que, si persistimos, ésta terminará disminuyendo porque estamos modificando nuestros esquemas mentales y nuestras experiencias; y esto nos llevará a interpretarla de otra manera.

Exponerse es una herramienta más, de hecho es la que nos permite poner en marcha todas las demás. Es la que nos permite probar nuestras habilidades (generosidad, humor, valentía, gestión emocional…) y crear alternativas nuevas. Es la que nos permite de los errores.

Hemos visto diferentes recursos y herramientas para facilitar la experiencia, como lubricarla mediante el sentido del humor, como visualizar un futuro negro para percatarnos de la probabilidad remota de que ocurra, o como ser honestos para librarnos de ese miedo a ser descubierto.

Utilizamos al fin y al cabo la humildad asertiva como enfoque relacional; exponemos nuestros deseos y necesidades, teniendo en cuenta los suyos, y sin ningún reparo de manifestar tanto nuestras virtudes como nuestros defectos y carencias a través del sentido del humor, para hacer más cómoda y auténtica esa experiencia, y ser referentes de esa conducta beneficiosa para ambos, para la otra persona.

Es hora de verbalizar nuestros deseos y empezar a ser más honestos y comunicativos con las personas. Es hora de recorrer esa distancia, conscientes de nuestros nervios, ponernos a su lado y preguntarle “¿Cómo te llamas?”.

Es hora de atrevernos a gestionar la reacción de esa persona, con nuestros recursos, de experimentar esa ansiedad social, el tiempo suficiente para darnos cuenta de que tarde o temprano descenderá, y de que al final acercarnos a esa persona que nos gusta no será un problema y la ansiedad nos resultará útil e incluso divertida.

Con esto, esperamos que sepáis cómo controlar la ansiedad con más facilidad.

 

Miedo a acercarse a las mujeres

También os quiero hablar sobre el miedo a acercarse a las mujeres. Para ello le he pedido a un buen amigo mío que comparta con nosotros las sensaciones y temores que todavía experimenta al iniciar conversaciones con desconocidas. Él es consciente del perjuicio que le causan estos miedos ya que le impiden conocer chicas y limitan en gran medida su círculo heterosocial. Quizás a algunos de vosotros estos temores os resulten familiares.

Mi colega es un chico de treinta años, dueño de un negocio propio desde hace poco (una buena aventura en los tiempos que corren) y con un círculo de amigos bastante grande. No es una persona excesivamente extrovertida de buenas a primeras pero yo destacaría su honestidad, afilado sentido del humor y peculiar visión de la vida. Le acompaña un aura bastante Zen, aunque siempre es capaz de encontrar la parte positiva de las cosas y tampoco acostumbra a complicarlas demasiado. Es sin duda uno de esos amigos con los que podrías contar en caso de necesidad.

miedo a conocer mujeres

Por lo que respecta a las mujeres, su tipo ideal sería más bien una chica de aspecto bohemio y despreocupado, con una belleza poco común que la diferencie del resto. Creo que tiene un gusto bastante peculiar y escasamente compartido por el resto de sus amigos.

Por su entorno y trabajo casi siempre ha tenido que centrarse en el ambiente nocturno o entorno social cercano para conocer chicas, a excepción de los momentos en que ha tenido relaciones estables de mayor duración y compromiso. Físicamente estaría en la media, no entra en el prototipo de chico cañón y musculoso pero su aparente abstracción de la realidad tiene su atractivo. Sé que hay chicas de un determinado perfil que se han llegado a sentir muy atraídas por él.

Sin embargo en las épocas en las que está soltero le cuesta bastante conocer gente. Quema noches y fines de semana en bares de copas y discotecas y, aunque a veces hay alguna excepción, tiene muchas dificultades para conocer chicas por cuenta propia.

El problema suele aparecer cuando se da cuenta de que hay cerca una chica que le gusta. Una de esas chicas que hacen que se le acelere el corazón. Para otros hombres quizás no resulte especialmente atractiva, pero esa belleza bohemia y discreta le seduce y es entonces cuando le vuelven a invadir el miedo y los nervios.

Mi amigo conoce bien ese miedo: lo experimenta en muchas ocasiones y, a pesar de renegar de él y jurarse que la próxima vez lo vencerá mientras vuelve a darse cuenta de que ya está en el coche de camino a casa, casi siempre vuelve a aparecer. Cuando se toma una copa antes de salir esos miedos le parecen lejanos, pero al llegar el momento de la verdad normalmente emergen de nuevo a la superficie y lo paralizan por completo.

Es el miedo a desaprovechar la oportunidad con ella. A no estar a la altura de las expectativas, a no saber qué decir, a quedarse en blanco, a parecer un idiota, a temblar de nervios, a hacer el ridículo. Miedo a que le hagan ver que en realidad no es tan guay como se cree. En fin, es el temor a ser rechazado por una persona a la que podría amar. Eso le lleva a preferir no actuar antes que arriesgarse, por muy difícil que nos parezca de entender racionalmente: su autoestima y autoconcepto están en juego.

Cuando lo comenta conmigo, su miedo aún le parece más irracional. Y lo entiendo. Él me percibe como una persona que se acerca a las chicas sin sentirse intimidada, haciéndolas reír y mostrándome sincero con mis intenciones. Sabe que el rechazo no me preocupa y que pase lo que pase me lo tomaré con humor y despreocupación. De hecho, no me comporto de forma muy distinta a cómo me relaciono con mis amigos.

Mi amigo confiesa que entonces no entiende por qué él se queda paralizado. Supone que por sus experiencias o educación tiende a poner a las mujeres desconocidas en un pedestal, como si fueran un ente inalcanzable. Sé que tiene un concepto del amor muy romántico e imagino que en su caso el hecho de verlas como una potencial pareja a la que realmente podría amar y cuidar hace que la posibilidad de que exista un rechazo le paralice aún más. Lo que realmente le fastidia es que ese miedo aparece una y otra vez, y que cada noche es como volver a empezar de cero.

Mi opinión es que mi amigo ve el rechazo como algo que es totalmente responsabilidad suya. Cree que esa mujer lo está rechazando a él por ser como es, y eso es un golpe muy duro a la autoestima de cualquier persona. No sé da cuenta de que hay muchas variables que escapan a nuestro control.

Es mucho más probable que nos juzguen nuestros conocidos más cercanos que personas con las que no tenemos relación, porque las primeras se preocupan de lo que hacemos o decimos. Y sin embargo, él es capaz de hablar con varios de nosotros a la vez y mantener una conversación divertida e interesante, así que seguro que puede hacer lo mismo con una chica que acaba de conocer. Pero él no lo sabe.

Tampoco es capaz de ver que el miedo del que habla es muy valioso. Fijaos qué pasa con las cosas buenas o interesantes en la vida como un trabajo nuevo, una cita, el nacimiento de un hijo, la creación de una empresa, etc. Todas ellas van acompañadas de miedo porque existe la posibilidad de fracasar, y el cuerpo usa el miedo para darnos la energía necesaria para prevenir esos fracasos. El miedo a los fracasos es lo que da a la gente la motivación necesaria para prevenirlos.

Biológicamente hay muy poca diferencia entre el miedo al fracaso y la preparación para el éxito (del libro Brain rules, Dr. John Medina). En ambos casos es porque el cuerpo está reuniendo energía para nosotros. El cuerpo no se preocupa de si es para algo bueno o malo, sólo sabe que debe prepararse para algo que va a ocurrir. La reacción del cuerpo ante la excitación y el miedo es la misma.

Negar que no tenemos miedo a conocer chicas es absurdo, pero la ansiedad y energía que crea ese miedo la podemos aprovechar de dos formas: para estar atemorizados o para estar excitados. Nuestro cuerpo no puede ver la diferencia, así que la decisión es nuestra.

Os recuerdo que en nuestros talleres Ligar sin miedo trabajamos en profundidad cómo usar a nuestro favor este miedo y darle la vuelta a los rechazos, entre otros muchos aspectos.

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Pau tiene programados cursos de Ligar sin Miedo y un Pack con Helio de comunicación y persuasión, aquí tienes los próximos talleres

 

El acercamiento, superar el miedo a empezar una conversación

Estoy sentado en el banco de una plaza, pensando…

Hace 30 minutos la vi, blusa blanca, una sonrisa cálida a juego con un escote de vértigo.

Hace 25 minutos lo decidí, iba a ir a hablar con ella, a decirle que me parecía fantástica, que quería saber mas de ella.

Hace 20 minutos se sentó en el banco de enfrente, estaba leyendo un libro, yo estaba algo nervioso y todavía no me había acercado, todo su cuerpo parecía estar diseñado para ser admirado por el mio.

Hace 15 minutos me senté a su lado, ahora solo tenia que girarme hacia ella, pero… ¿y si tenia novio? ¿y si estaba esperando a alguien y no quería hablar con nadie? ¿y si era monja y había jurado solo entregarse a dios?

Hace 10 minutos, con valentía, le dije; “hola, ¿como estás?”, “bien, contesto ella”. Me callé.

Hace 5 minutos se levantó y se fue, con su gracia y con la brisa matutina pasando por sitios en los cuales yo ya no estaría.

Estoy sentado en el banco de una plaza, pensando…

¿por qué demonios no le habré dicho lo que quería?

El acercamiento, superar el miedo a la apertura, hablar con desconocidas

El acercamiento es la prueba de fuego, la madre de todos los retos existenciales y está a la altura de uno de los trabajos de Hércules, ¿verdad? Pues igual no es tan complicado.

¿Qué es eso del acercamiento?

Es la toma de contacto con una persona con la cual queremos o necesitamos iniciar una interacción social, sin importar en fin de esta.

  • Es, en aspectos psicológicos, un abismo para algunos.
  • Es, en aspectos más realistas, acercarse y hablar, para todos por igual.

Es ir a comprar el pan, preguntar por una calle o decirle a una mujer que nos encanta. Entonces, si es tan simple, ¿por qué en este ultimo ejemplo se nos hace tan difícil? Por el miedo.

El miedo al acercamiento

El miedo es un estado emocional necesario para adaptarnos a un medio concreto, provoca angustia y ansiedad y nos ayuda a la supervivencia ante situaciones de peligro. Si bien el miedo es algo innato y evolutivo tiene una enorme carga adquirida ya que, por ejemplo, los indios mohawks (una tribu de indios iroqueses) no tienen miedo a las alturas, sin saber muy bien como, esta tribu es inmune al vértigo y, por supuesto, todos los que nacían en esa tribu se veían afectados por esta curiosa capacidad, entendiendo la altura como algo completamente normal y no temiéndola en absoluto. Si no tenéis miedo a las alturas planteaos el ser indios iroqueses.

Cuando estamos en una situación o contexto en el que nos sentimos inadaptados empezamos a sentir nervios y ansiedad, ahora bien, estas sensaciones son una proyección mental de una supuesta inadaptación. Por eso al principio todos nos ponemos nerviosos cuando nos hacen hacer algo de lo cual no tenemos ni idea, por que no estamos adaptados a esa actividad. Por supuesto, seducir no es una excepción.

Entendiendo todo esto esta claro que se puede aprender a temer objetos o contextos, y también se puede aprender a no temerlos. 

¿Pero como puedo aprender a no tenerle miedo a una situación a la cual no estoy adaptado?

Pues esta claro, adaptándonos. Sin embargo el proceso de adaptación a una nueva actividad conlleva mucho esfuerzo, tiempo y a veces dolor. Dado que dar un salto directo supone un choque mucho mayor a nuestros procesos mentales os voy a enseñar una manera de, progresivamente, ir adaptándonos al acercamiento.  Para hacerlo vamos a generar una adaptación a pequeña escala en los 3 aspectos principales del acercamiento. Mejorar individualmente en ellos se nos hará mas fácil y, al mismo tiempo, nos ayudara a acercarnos a esa adaptación final. 

Los 3 aspectos principales del acercamiento son la actitud, la imagen y el contexto. 

1.Actitud

La actitud es la forma en que enfrentamos la vida y sus circunstancias, en un conjunto de creencias que ponemos en práctica en torno a un objeto o situación. Como toda estructura mental, puede jugar a nuestro favor o en nuestra contra, en las relaciones sociales la efectividad de nuestra actitud es el resultado de nuestras creencias, deseos y nuestro contexto, mas  la suma de las creencias, deseos y contexto de la persona con la cual interactuamos en una situación concreta.

Ejemplos de actitud

Pablo va caminando por la calle y ve a Sofia sentada en un banco (contexto propio), el esta acostumbrado a decir lo que piensa y siente de una manera natural (creencias) y cuando ve a Sofia todo su cuerpo le dice que vaya a hablar con ella (deseos).

Sofia por su parte tiene un día fantástico, acaba de salir de ver una película romántica del cine y vuelve a tener fe en el genero masculino, ahora esta sentada en el parque esperando que venga una amiga para hablar de sus cosas y pasarla bien (contexto ajeno), si bien a ella le sorprende que alguien desconocido le exprese lo que siente (creencias) ella es bastante madura para rechazarlo si no esta interesada, además, tenia ganas de una charla interesante con alguien divertido (deseos).

Dado que tanto los contextos, como las creencias y los deseos de ambos pueden llegar a complementarse la actitud de Pablo de acercarse y hablar con Sofia seria una actitud efectiva.

Ahora bien, ¿como saber si nuestra actitud en una situación concreta y con dos personas con sus vidas y problemas sera efectiva o no? Pues la única manera que tenemos de saberlo es arriesgándonos.

  • Una actitud proactiva (cuando asumimos el pleno control de nuesta conducta de modo activo) aumentara el porcentaje de resultados positivos y facilitará un aprendizaje y desarrollo mayores.
  • Una actitud reactiva (cuando nos vemos afectados por las circunstancias, las condiciones, el ambiente social de manera que nos condicionan) no nos permitirá comprobar nuestra efectividad, ni no nos proporcionara resultado alguno.

 Así que ya sabéis, si queréis comprobar como se mueve el mundo con vosotros en el empezad a tomar decisiones y a ejecutarlas, emprended la acción y poco a poco todo empezará a fluir.

2.Imagen

Un tema ya tratado en el pilar “Cuerpo” de mi anterior artículo, aunque con matices. En este caso entendemos por imagen a un conjunto de elementos  perceptivos (visuales, olfativos, auditivos, etc) y mentales que determina como nos ven y perciben los demás.

Algunos de estos elementos son:

  • El aseo, la compostura y educación.
  • La naturalidad y la desinhibición de comportamiento.
  • La corrección formal del habla.
  • El carisma
  • La forma de vestir
  • La sonrisa y mirada
  • Estatura y partes del cuerpo proporcionales

El optimizar nuestra imagen mejorara nuestro éxito a la hora de acercarnos a las mujeres. Un punto muy extendido e importante en este campo es la comunicación no verbal (CNV), también conocida como lenguaje corporal. Tenemos que tener en cuenta que: 

  • El lenguaje corporal es algo que adoptamos subconsciente y, generalmente, no manejamos, por tanto, la reestructuración de nuestra CNV conllevará un período de aprendizaje, en el cual pareceremos mas forzados y antinaturales que antes.
  • La CNV se asocia mucho a los estados emocionales. A la mente le encanta tener todo organizado y clasificado, así que cuando recibe nueva información en seguida busca en que sección ponerla. Cuando estamos experimentando un momento de felicidad y éxito, automaticamente, adoptamos un lenguaje corporal determinado.

          Eso hace que cuando vemos a alguien con ese lenguaje corporal nuestra mente asocie a esa persona como alguien feliz y exitosa. Por ejemplo, si veis esta imagen, ¿que os transmite?

cultivar tu imagen y hacerla personal

Vale, he hecho algo de trampa por que es Brad Pitt, pero dejemos eso de lado, centrémonos en su imagen. Su forma de vestir, su mirada, el aseo, la naturalidad y la relajación que desprende se percibe y las mujeres lo perciben mas. Aquí no estoy tratando las características fisicas innatas, si no las adquiridas.

Todos tenemos las claves de una buena CNV en nosotros mismos, todos hemos tenido éxito en algún momento, nos hemos sentido la hostia y ya hemos desprendido ser los mejores del mundo. Lo único que tenemos que hacer es repetir esas situaciones aisladas y tener la capacidad de usar nuestra CNV a nuestro favor, cuando queramos.

Proceso de mejora

  1. Nos autoexaminamos analizando nuestra CNV en momentos de altos estados emocionales positivos, como nos sentimos y hacemos sentir a los demás.
  2. Detectamos y registramos los actos eficaces. 
  3. Los reproducimos a nuestro gusto e intentamos dotar de naturalidad al proceso.

Al final se basa en conocernos más a nosotros mismos y expresarnos, siempre desde nosotros y con nuestras propias herramientas.

3.Contexto

El contexto es un conjunto de circunstancias en que se produce el mensaje: lugar y tiempo, cultura del emisor y receptor, etc. Y que permiten su correcta comprensión. El contexto es un factor más que condiciona la efectividad de nuestro mensaje.

 Citando a Helio:

“¿Que necesita Lucia para darme su teléfono? No sera lo mismo un martes por la noche, un sábado por la mañana o, por supuesto, no sera lo mismo con una chica que no sea Lucia.”

Volviendo al tema de la efectividad, en el fondo lo que buscamos es optimizar la comunicación, una comunicación efectiva nos ayuda a ser mas auténticos, entendernos con la persona que tenemos delante, que ella nos entienda y así poder valorarnos, respetarnos y querernos más. Así que para ser mas efectivos tenemos que fluir con el contexto en el cual nos encontramos. Como he dicho, las dos características del contexto son el lugar y el tiempo. Vamos a verlos:

  • Lugar: Es el espacio donde se desarrolla la interacción, un parque, una discoteca, nuestro trabajo, etc. 
  • Tiempo: Momento en el que se desarrolla la acción, de día, a las tres de la madrugada, después de la universidad, etc.

Para que nuestro mensaje sea más efectivo tiene que estar adaptado al tiempo y al lugar en el cual nos encontramos y cumplir las necesidades de la otra persona en ese contexto. Para hacer esto tenemos que:

  1. Observar
  2. Analizar
  3. Descubrir
  4. Actuar

Ejemplo:

Observo que una chica esta con sus amigas hablando, pienso en hablar con ella pero estoy ocupado en ese momento. A los 20 minutos la vuelvo a encontrar sola, analizo la situación y descubro que, probablemente, se ha separado para ir el baño, o a pedir algo, descubro que esta sin sus amigas. Luego actúo en consecuencia.

Hola, veo que te has separado de tus amigas y tenemos poco tiempo para conocernos, así que empecemos ya, soy Yago, ¿tu eres?”

Teniendo estos aspectos en cuenta todo será mas sencillo y no la ponemos en una situación tan incómoda.

Nota 

Antes de irme quería mencionar una cosa que me han comentado varias veces algunos lectores de mis artículos. Como veis mis artículos tienen una estructura bastante definida (mucha separación por pilares, numerosos ejemplos, etc), que me gusta usar para dotar una mayor comprensión y tener una marca personal.

Es importante que quede claro que todos mis artículos son orientativos y no busco dogmatizar conocimientos ni marcar ley alguna, los aspectos en los cuales suelo dividir mis teorías son importantes, pero no los únicos y hay un sinfín de aspectos que también cobran relevancia.

Dicho esto, espero que hayáis disfrutado de la lectura.

¡Un abrazo!

YAGO BADER

Problemas para entrar a un/a desconocido/a por la calle de día

Seguro que todos hemos tenido la sensación de ir por la calle, o estar en el supermercado y cruzarnos con mujeres y hombres que nos aceleran el pulso, que nos obligan a fantasear y a preguntarnos ¿tendrá novio? ¿De qué trabajara? ¿Le gustarán los mismos libros que a mi? ¿Querrá tener hijos? ¿Le gustaría a mi gato?

Pues bien, esa sensación suele ir acompañada de una frustración por no haber hecho nada. Nos imaginamos que es la pareja perfecta o un amante fantástico…y aún así lo dejamos escapar…

Nosotros creemos que tenemos que ser la causa de lo que nos pase y precisamente por eso tenemos que salir de nuestra zona de confort y tratar de conocer a aquellas personas que nos resultan interesantes.

¿Qué nos bloquea para conocer gente nueva por la calle?

1 | Nervios

2 | No saber que decir

3 | No saber cómo reaccionará

Esas tres cosas nos pueden bloquear si no estamos alerta. Para empezar, hay que entender que los nervios son algo normal. Yo llevo 6 años dando talleres de seducción y no puedo evitar que ante bellezas escotadas o de mirada profunda me cueste sacar la voz. ¿Eso es malo? No. Porque cuanto más lo hagamos, más tranquilos nos iremos sintiendo. Además, podemos vencer ese miedo!!!!

1 | Nervios

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En nuestra vida, estando nerviosos nos  hemos atrevido a hacer algo que queríamos hacer y acabó bien aunque estuviésemos nerviosos.

Por ejemplo: hacer un exámen, una entrevista de trabajo o la final del Mundial de Sudafrica

El objetivo no debe ser quitarte esos nervios, sino en aprender a convivir con ellos de forma realista y práctica.  Además podemos empezar a practicar con personas que nos impongan menos, gente que nos resulte menos atractiva a la que podemos sacarle una sonrisa y mejorarles un poco el día si nos acercamos y le decimos algo que nos resulta atractivo de su imagen y le deseamos un feliz día.

“Disculpa, sólo quería decirte que me encanta cómo te queda esa camisa. Que tengas un bonito Miércoles”

 

2 | No saber qué decir

 

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Al final, es menos importante de lo que la gente se cree. No existen frases infalibles para ligar, ni falta que hacen.  Acercándonos ya tendremos más de la mitad del trabajo hecho, ya que si bien es imprescindible aprender a comunicarse de una manera atractiva, lo vamos a ir consiguiendo con la misma práctica.

Siempre tendremos que comunicar, porque nos estamos acercando, dejar claras nuestras intenciones, porque si no la otra persona se inventará el porqué estoy acercándome, y quizá lo que se imagine no me interese. Puede pensar que soy un político intentando ganar votos, un vendedor de relojes o un pesado.

Me he acercado “porque me ha llamado la atención algo que he visto en ti”, “porque me resultas interesante” “porque estoy esperando a un amigo y prefiero utilizar el tiempo conociéndote que mirando mi móvil”…

Comunicarle algo que nos guste de esa persona, lo que ha hecho que queramos conocerla…”te he visto leyendo y me has parecido muy interesante” “Esa barbita de tres días te queda muy elegante”…

Podemos comunicar también cómo nos sentimos, porque eso hará que nos vea más honestos. “Estoy un poco nervioso”…además conseguiremos que la persona sea empática con nosotros. Logicamente, el paso siguiente será presentarme “por cierto, mi nombre es Helio…y el tuyo?” Y a partir de ahí comenzar con la conversación, de la que ya hablaremos en otro programa…

 3 | No sabemos cómo reaccionará

Que no te sorprenda su sorpresa. Estas haciendo algo único, que va a cambiar por completo su día. No esta acostumbrada y no se lo espera. Muchas veces se quedarán un poco bloqueda, pero la gran mayoría de las veces  un (99% de los casos) te agradecerá el cumplido le sacarás, cómo minimo una sonrisa.  Otra veces no seguirá la conversación, pero no será porque nos esté rechazando, sino porque no sepa cómo seguirla, puede ser tímida, puede ser que no sepa gestionar esta situación. 

Así que cómo conclusión, todo el mundo a acercarse a desconocidos y a sacar sonrisas de los viandantes, porque estando cómo esta el mundo, las sonrisas están muy cotizadas y nosotros tenemos el poder de generarlas

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